Entrevista con el Doctor Andrés Aluja

A 10 años del Instituto Confucio en la UADY

Fabrizio León Diez y Juan Manuel Contreras
La Jornada Maya
Mérida, Yucatán
Viernes 17 de marzo, 2017

¿Cómo se mide China? De varias formas, pero el doctor Andrés Aluja nos da una idea de velocidad : China va a mil y México a cien.

Y para no confundir ni suponer, nos explica su experiencia luego de estar 10 años al frente del Instituto Confucio, instalado en la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), mediante un convenio que sin duda es el proyecto internacional más notable de la UADY y que lo ha llevado a visitar el país de la gran muralla en 12 ocasiones.

Andrés Aluja es a la vez el coordinador general de Investigación y de Relaciones Interinstitucionales, lo que lo convierte en un amplio conocedor de la cultura china y de la vida académica de la universidad. Para la ocasión, recibe a La Jornada Maya en las instalaciones de la Biblioteca José González Beytia, donde su gran cómplice y amigo José Luis Domínguez Castro es el anfitrión.

Aluja, quien es también ingeniero agrónomo y zootecnista, con paciencia sintetiza y detalla los puntos a destacar de la presencia de China en esta edición de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey), como país invitado, y su encanto por los resultados académicos del instituto, que también ya opera en la Universidad Autónoma de Campeche y en la Universidad del Caribe, en Cancún.

Empecemos por el final de la plática.

¿Qué recuerdas de la vida cotidiana de los chinos que tenga relación con su grandeza?
Son muy amables, muy abiertos, tratan de que uno se vaya contento. Les encanta que pruebes su comida. Sufren mucho cuando quieres tomar Coca Cola. Ahí también la occidentalización ha sido atroz, pero la Coca-cola para ellos aún se trata de algo suntuoso. Lo que más les agrada que tomes una bebida que se llama Mu Thai; que es un licor que utilizan para brindar y les impresiona que puedas hablar su idioma.

Pero hay algo cultural muy importante: La cultura maya les llama mucho la atención, y no es de gratis, porque existen teorías que plantean que los mayas provinieron de Asia y de China.

¿Hay algún indicio de esto?
Fidencio Briceño ha hecho algunos estudios, no muy profundos al respecto, pero hay palabras mayas muy parecidas las chinas. Por ejemplo el tuch es una palabra que en China también se utiliza. Aquí lo interesante, y es algo que se ha propuesto la UADY, es hacer un mapeo genético.

¿Está en el tintero hacer un mapeo genético?
Si, también en la parte herbolaria. La medicina tradicional china y la herbolaria maya son enfoques muy parecidos. Hay interés por parte de las universidades en este tipo de temáticas. Por ejemplo, se firmó un convenio con la Universidad Farmacéutica de Guandoy. Ellos tienen un programa muy fuerte que se dedica a estudiar la medicina tradicional china.

¿Están en la agenda esos estudios genéticos?
Nosotros sentimos que hay mucho interés por parte de los chinos en estos estudios, pues sienten que son culturas paralelas; es decir, similares.

Todo estaba en construcción

¿Cuál fue la impresión de tu primer viaje a China?
Cuando vas por primera vez, todo lo que consideraba que era grande, se queda pequeño; en China todo es enorme.

¿Monumental?
Monumental. El aeropuerto por ejemplo, es uno que transporta a millones de pasajeros; sus salas son enormes. Al subirse al metro es igual. Cuando fui a China por primera vez, faltaban dos años para la olimpiada y la ciudad de Beijing estaba en un proceso de reingeniería impresionante, todo estaba en construcción.

¿Cuál fue la primera impresión intelectual que tuviste de China?
Al llegar; la embajada de la República Popular China nos sugirió que nos acercáramos a la Universidad de Sun Yat Sen, la cual se encuentra en la ciudad de Guangzhou en Cantón; ubicada en la provincia de Guangdong, es una de las diez mejores de China. Esto es muy interesante, pues el general Sun Yat Sen fue el ideólogo de la revolución china y fundó la universidad con dos años de diferencia de la fundación de la UADY. El otro dato interesante es que él murió de una enfermedad poco después de haber fundado la universidad, al igual que Carrillo Puerto; sólo que este último fue asesinado.

¿Qué es lo que caracteriza intelectualmente esa grandeza?
El vicepresidente del museo de Sun Yat Sen me dijo: “El gobierno chino acaba de tomar la decisión de enviar a 800 mil chinos a estudiar en el extranjero para reconstruir el sistema universitario”. Es fácil imaginarse lo que esto representa. Estados Unidos y algunos países europeos tuvieron una afluencia de chinos impresionante debido a que el gobierno quería prepararlos, que regresaran y así llevar a cabo la reconstrucción del sistema universitario chino. Durante diez años se destinaron fondos para esta empresa.

¿Esperaban con esto construir la base de producción del país?
En efecto, ellos ya no querían ser un país maquilador, sino generador de tecnología y de investigación; ellos querían convertirse en una potencia y lo están logrando. El actual presidente tiene planes de crear un nuevo campus en la frontera con Hong Kong, un campus en donde contratarán durante los próximos cinco años a 5 mil académicos sin importar su procedencia. Lo importante para ellos es consolidar su proyecto educativo.

¿Cómo sintetizas la experiencia de 10 años al frente del Instituto? ¿Cuál ha sido la principal enseñanza de esta cultura?
Aprender a negociar con ellos. La negociación con los chinos es muy complicada porque no domino la lengua, entonces nos comunicábamos en un tercer idioma. Cuando empezamos esta negociación del Instituto Confucio, ellos querían que nosotros pagáramos los sueldos de los profesores, los boletos aéreos, el seguro de gastos médicos, hospedaje y todo lo necesario. Cuando llegaron con esa lista yo me negué, pues se trataba de un proyecto de colaboración en conjunto; es así es como dimos paso a las negociaciones. Entonces la forma de negociar de ellos es de “yo tiro y a ver qué pesco”; ya depende del cliente si se deja. Fue un período muy tenso, muchas veces estas negociaciones pueden llegar a discusiones fuertes, pero al final de cuentas, terminan y seguimos siendo buenos amigos.

¿Los chinos ceden?
Sí, sí ceden. Así es como se aprende a negociar con ellos. Si ellos sienten que tú al principio les dices que sí, pues ya se tienen las de perder. Si tú sabes que hay posibilidades de negociar, pues lo haces hasta donde se pueda.

¿A qué crees que se deba que China tenga controlada la economía mundial?
Ellos han sido muy agresivos en eso, han tenido una estrategia muy clara, una visión muy clara de los que pretenden.

¿Qué pretenden?
Ellos pretenden tener socios para fortalecer no solamente la economía de China, sino las de los países con los que tienen convenios. Hay muchas críticas al respecto. Por ejemplo, en África han establecido enormes áreas controladas: minas, petróleo, la parte agrícola, entre otras. Hace unos años firmaron relaciones con Costa Rica y la forma de convencerlos fue cubriendo sus necesidades, como un puerto, por ejemplo. Ellos llevan a sus ingenieros y su mano de obra para hacer la construcción y dejan una obra de primer mundo.

¿Y cuál es el negocio?
El negocio es que entonces pueden exportar cualquier cantidad a través de ese puerto. Costa Rica tiene una agricultura importante y empiezan a vender ahí cualquier cantidad de productos. Son muy estratégicos; también en Jamaica construyeron un hospital y un estadio como agradecimiento a las relaciones diplomáticas entre ellos.

¿No es el caso de México? Es decir, en la península, ¿no han podido entrar del todo?
Aquí es obvio que ha habido resistencia por parte de Estados Unidos. Tenemos el caso del famoso tren bala. Yo creo que ellos han presionado mucho para que no se lleve a cabo el proyecto. Es impresionante cómo en su país han desarrollado toda una red de trenes similares; actualmente hay un tren que va de Beijing a Guanzho en 8 horas, son 2 mil 500 kilómetros y además hace paradas. Al entrar a un país una compañía de este tipo, moderniza todo el sistema y causa grandes cambios, pero claro, hay condiciones. Ese es el tipo de negociación que ellos hacen.

El maestro Raúl Godoy, acepta

¿Cuál es la esencia del Instituto Confucio y sus resultados con la UADY?
El aprendizaje de los idiomas; en nuestro caso, el chino mandarín se estudia a través del conocimiento de la cultura china. Esto es muy interesante, pues el chino es el idioma que más se habla en el mundo, pero sólo se habla en China. Entonces lo que pretende el gobierno es que el chino mandarín se aprenda en todo el mundo.

El instituto Confucio en Yucatán surge a raíz de una conferencia mundial sobre educación en la cual participa China. La ministro de Educación le ofreció entonces a México la creación de cinco institutos Confucio. La Sep envió un comunicado a diferentes universidades públicas y les comentó de la oferta. El doctor Raúl Godoy, quien en ese entonces ocupaba la rectoría de la UADY, aceptó.

Yo siempre digo que fue un accidente el hecho de haber sido elegido para comenzar las negociaciones con China. Ahí empezó la extraordinaria aventura de conocer lo que realmente es China, pues en ese entonces lo único que sabía es que estaba al otro lado del mundo y que era un país muy grande, con mucho potencial.

Tenemos aproximadamente mil alumnos. Ya tenemos siete niveles de aprendizaje, de manera que el estudiante cuando sale del instituto Confucio ya tiene un nivel medio de entendimiento del idioma.

¿Y qué hacen esos estudiantes que ya saben chino?
Muchos se van a China, el gobierno les proporciona becas. Llevamos aproximadamente 180 becados para que se vayan por períodos de seis meses a un año para especializarse en el idioma y alrededor de diez de ellos ya se han quedado allá para hacer su maestría.

Los chinos millenials

¿Eso ha atraído chinos a la península, más allá de la escuela?
No, los chinos que han llegado aquí es porque ven un área de oportunidad. Muchos son pequeños empresarios que vienen a emprender un negocio.

¿No hay una inversión china importante en la península?
No aún, pero para allá van. En el 2014 Yucatán firmó un convenio con la provincia de Anhui, con la cual ha habido diversos intercambios culturales y han venido varias empresas para conocer la posibilidad de establecer alguna industria en territorio yucateco. Hay mucho interés también por fomentar el turismo. Estamos en pláticas con la Facultad de Ciencias Antropológicas para que en conjunto con los alumnos de turismo desarrollemos un proyecto para conocer las necesidades de los turistas chinos en México y viceversa, porque son muy diferentes. También ahí existen dos niveles: Los chinos tradicionales que van a cualquier lado sin que les importe la calidad, y los chinos millenials, que ya tienen un poder adquisitivo mayor y tienen otras necesidades, como más comodidad y otro tipo de alimentos.

¿Qué tanto ha cambiado China desde que comenzó la aventura? ¿Ha sido un cambio vertiginoso?
Impresionantemente vertiginoso.

Si lo comparas con México en un ejercicio cuantitativo, ¿a qué velocidad va China?
China va a mil y nosotros vamos a cien.

¿Se está construyendo en China el nuevo modelo económico del mundo?
Yo creo que va a tener mucha influencia en su construcción. Hay políticas muy claras de China, ellos saben que la población rural va a desaparecer. A ellos como país no les conviene invertir en pequeñas poblaciones por el costo que esto implica. Para el 2025 ellos pretenden reubicar a 200 millones de chinos que viven en las zonas rurales a las zonas urbanas. Para ellos es mucho más económico. Una de las razones de que quieran desplazar a la población rural a las urbes es que ya no necesitan la mano de obra a causa de la mecanización; la otra porque llevar los servicios sale mucho más caro.

Hay un problema también que es aceptado por el gobierno. Ellos tienen alrededor de 70 millones de chinos en pobreza extrema y mucho de esto ocurre en las zonas rurales. Una de las opciones es trasladar esa población a las zonas urbanas donde hay industria. Ahora, también tienen un gran desequilibrio en la parte de la industria, y sí tienen problemas muy graves de contaminación en las ciudades. En algunas es imposible ver a unos metros de distancia durante el invierno, ahora los están tratando debido a que los índices de mortalidad han aumentado.

¿Qué es lo más fascinante de China?
Ver su desarrollo. Como ejemplo, mi esposa fue hace 25 años, durante la época de López Portillo. El año pasado viajó conmigo y quedó impactada con la diferencia. Cuando ella fue, todos se transportaban en bicicleta y estaban uniformados, Mao Tse Tung los tenía completamente controlados al punto de que cuando ella salió de China le velaron los rollos fotográficos.

También ellos están padeciendo todo este crecimiento, se está formando un nuevo capitalismo, hay grupos que están controlando la economía. Tuvieron un problema muy grave con vivienda; por ejemplo, en Beijing había gente que comenzó a comprar muchos departamentos y el gobierno tuvo que tomar acciones para controlar esta situación. Es impresionante ver cómo ha crecido. La población, en su gran mayoría, creo que está contenta con lo que está viviendo. Obviamente que también existen detractores.

Este nuevo capitalismo, con un gobierno que sigue siendo centralizado y dirigido por el partido comunista. ¿Cómo explicas esto?
Creo que ellos se han fijado en el mundo, han estudiado el mundo. Han tomado los ejemplos positivos de lo que ha sucedido. Si te das cuenta, en China las grandes ciudades crecen a pasos agigantados. Cada vez que voy hay construcciones nuevas, ellos están muy conscientes de que tienen que controlar su crecimiento para mantenerse competitivos, que tienen que generar tecnología también para no ser maquiladores. Ya existen también procesos internos de democratización en sus fábricas, han tenido problemas con las ensambladoras extranjeras en las cuales los mismos trabajadores se comienzan a cuestionar los sistemas, la razón de sus bajos sueldos, etcétera. Yo creo que son pocos los padecimientos del crecimiento tan acelerado que han tenido en los últimos 10 o 15 años.

La otra parte también muy interesante: El surgimiento del confusionismo nuevamente como una filosofía. Confucio anteponía los valores ante todo, los valores familiares y la justicia, muchos chinos aún tratan de transmitir eso. El año nuevo chino es un suceso impresionante porque se mueven 300 millones de chinos a sus lugares de origen, es el evento familiar más importante. Es nuevamente regresar a la familia, regresar a los valores que para ellos es algo fundamental y que durante la revolución cultural se había perdido. Mao y su esposa, lo que menos querían, era esa unidad familiar, esa estructura tan fuerte que tenían los chinos.

Sin duda Confucio es el filósofo chino más importante y por eso también el nombre de los institutos Confucio. Hay mucha benevolencia en su filosofía, una concepción de rectitud en cuanto a las decisiones de los gobernantes a pesar de que él durante su época nunca lo logró. Hubo una época en la cual tenía mucha influencia sobre algunos de los emperadores, pero llegaba un momento en que la gente alrededor del emperador lo menospreciaba porque pensaban que interfería en sus intereses. Lo que él decía es que hay que ser muy humildes, hay que ayudar a la gente, vivir en una forma frugal y esa parte a mucha gente de las cortes no le interesó debido a la opulencia en la que vivían.

El capítulo de Mao Tse Tung, ¿Por qué insisten en borrarlo? A pesar de que sus fotografías se encuentran en todos lados. ¿Hay una contradicción?
Mao es Mao, es todavía una figura importantísima para la historia de China, porque él llevó a cabo todo este cambio, la revolución cultural. El padre de la revolución china es Sun Yat Sen. Él ya tenía perfectamente bien planeada la red ferroviaria, toda esa política. Mao es todavía un personaje fundamental para la historia china, lo que ya se derrumba es la revolución cultural, que además no se la atribuyen tanto a Mao, sino a su esposa y a otras personas que fueron quienes provocaron un daño muy considerable, no sólo al sistema educativo sino al desarrollo general de China. Básicamente vaciaron las universidades y mandaron a los estudiantes al campo, que era donde estaban trabajando.